
La forma en que nos comunicamos influye directamente en la manera en que se desarrollan los conflictos. La comunicación asertiva es una habilidad fundamental, ya que permite expresar pensamientos y emociones de forma clara y respetuosa, sin necesidad de agredir ni de quedarse en silencio. En el contexto escolar, esta herramienta resulta esencial, porque muchos conflictos surgen por malentendidos o por no saber expresar lo que se siente.
Por otro lado, la inteligencia emocional juega un papel determinante. No se trata solo de reconocer lo que sentimos, sino de aprender a manejar esas emociones de manera adecuada. Considero que cuando una persona no identifica su enojo, frustración o tristeza, es más probable que reaccione de forma impulsiva. Como futuros profesionales de la psicología, es importante fomentar en los estudiantes la capacidad de comprender sus emociones y desarrollar empatía hacia los demás, ya que esto contribuye a una mejor convivencia.









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